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La historia del vino en Gran Canaria.
Gran Canaria, tierra de tránsito y de prosperidad, de océano y de volcanes, ha sido
desde tiempo inmemorial punto de encuentro para gentes y culturas.
Favoreciendo este hecho su situación estratégica; punto de paso obligado hacia el
Nuevo Mundo. Y fueron estos viajeros, provenientes de Europa, los que cansados de
esperar la llegada a puerto de los inseguros y lentos navios de la época, decidieron
traerse consigo las mejores cepas, que inundarían las medianías de la isla.
Siendo allá por el siglo XV cuando nuestros caldos comienzan a alcanzar una fama importante
gracias a los navegantes que cruzan el océano, lo que origina una importante demanda
fuera de nuestras fronteras isleñas. Nace así un floreciente comercio, convirtiendo el
cultivo de la vid y la exportación de los vinos en la principal fuente de riqueza de la
isla.
Cabe destacar que en la mayoría de los paises americanos, fueron sarmientos llevados
desde las islas los que introdujeron allí la vid y, por consiguiente, la producción
vitivinícola.
Actualmente, en la isla de Gran Canaria la zona de producción se extiende por toda la isla.
La elaboración
de sus vinos se realiza con uvas de las siguientes variedades: negras (listán, negramoll,
tintilla, moscatel y vijariego) y blancas (gual, breval, marmajuelo, malvasía y moscatel).
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